200 AÑOS LA REVUELTA DE CHALINGA.

El 18 de marzo de 2018 se conmemoraron los 200 años del levantamiento indígena de Chalinga.
“En la madrugada del 18 de Marzo de 1818 alrededor de 400 indígenas del antiguo Pueblo de Indios de Chalinga liderados por Vicente Paillante, aspirante frustrado al cargo de cacique, y el mestizo Francisco Carvajal, marcharon y cabalgaron con garrotes, lanzas y estoques por cerros y quebradas hacia la Villa San Rafael de Rosas, actual Illapel. Llevaban como prisioneros al administrador de la Hacienda de Choapa, el comerciante Ramón Guerrero y al cura don José Allendez.
Su marcha culminó en la Iglesia de Santo Domingo, donde se encontraba una parte de la población más ilustre de la ciudad compuesta por españoles y mestizos, quienes celebraban la misa del Jueves Santo. Irrumpieron violentamente en ella, descargando su fuerza, y a través de ella, la rabia y el descontento por una larga sumisión y dominación colonial de más de 300 años que les sustrajo la dignidad de ser originarios y dueños legítimos de esta tierra. Luego de amedrentar sin excepción a la oligarquía, golpeando e hiriendo a quien se pusiera por delante, fueron conducidos a la cárcel local haciéndoles prisioneros y sentenciándolos a degüello. Junto con ello, liberaron a los presos de la cárcel, y nombraron de gobernador luego de destituir al titular al español Bruno Perea”.
La represalia de los abatidos dominadores no fue menor. Algunos de los vecinos ilustres como Gabriel Larraín –hermano de Bruno Larraín, futuro primer alcalde de Salamanca- intentaron recuperar el pueblo a través de varias acciones. Por otro lado, Miguel Irarrázabal, propietario terrateniente de la Hacienda de Illapel reunió entre sus inquilinos y peones una partida de hombres armados con escopetas, que recuperaron la villa el 20 de marzo, y junto con ello, asesinaron al líder de la insurrección Francisco Carvajal.
La consigna era someter mediante el terror con el objetivo de pacificar el territorio- tal cual la Araucanía- de la mala raza india. Fue así que el 2 de abril, en la plaza de Illapel, se fusiló públicamente a cinco indígenas, entre ellos: Domingo Pallacán, Enrique Allacura y José Bruna. El historiador local Alfonso Maturana (2016) se refiere a estas consecuencias, mencionando que no todo acabó con este fusilamiento, pues luego se azoló la zona en busca de cómplices, se buscó a indios rebeldes por todos los rincones de Chalinga, se pretendió acabar con ellos sacándolos de sus campos, se castigó a mujeres y niños por ser morenos, se azotó a jóvenes y viejos. Violencia que culminaría con la desolación total del Pueblo de Indios, el inicio y la consolidación de su mensuración y el arribo exacerbado de comerciantes que enriquecieron su fortuna a causa del des fortunio de los condenados de la tierra.

¿Qué conflicto subyace a este levantamiento?
Para comprender los acontecimientos que envolvieron en un revolucionario pero desastroso conflicto a los antiguos dueños del territorio, los indígenas del valle de Chalinga, debemos situarnos unas décadas atrás.
Durante la colonia y bajo la administración del gobernador español Ambrosio O’Higgins se ordena en 1788 la fundación del Pueblo de Indios de Chalinga, debido a la disolución de la institución de la encomienda, que justificó la explotación laboral y la violenta opresión social de los indígenas por los señores hacendados que administraban estos extensos territorios. Los indígenas fueron situados en Chalinga y les fue otorgado un pedazo de tierra para comenzar a producir su economía y ejercer una autonomía que les fue sustraída por más de 200 años.
Debido a los procesos independentistas que se llevaron a cabo en América en el siglo XIX, a partir de 1810 el escenario político institucional comenzó a tornarse hostil para los indígenas de Chalinga. El nuevo proceso modernizador encabezado por el Estado Nación en ciernes, suponía la homogeneización de la población, a través de la adscripción al Estado como ciudadano, la individuación de la propiedad y la proletarización. Por estas razones en 1813 se inicia el proyecto de Disolución de los Pueblos de Indios. El objetivo: terminar con la diferencia racial para construir una nación unificada en base a una identidad creada con objetivos políticos y monetarios: La Nación de Chile.
Pero no fue suficiente con dictaminar un instrumento legal para unificar a la población originaria, fue también necesario influir sobre su modo de hacer política y principalmente sobre sus representantes para llevar a cabo esta misión. De esta forma el Estado y toda una clase emergente capitalista que se beneficiaba económicamente de su instauración, inicio un proceso de cooptación política del cacique, antigua figura que representaba al pueblo de Indios antes las instituciones de la colonia y luego, ante la República de Chile. Lamentablemente la figura del cacique fue asediada por estos poderes, e institucionalizado su proceso eleccionario. Las Leyes de Indias creadas durante la colonia, definieron la elección del cacique según: a) el derecho de sucesión, y b) nombramiento por autoridades políticas. Cuando en abril de 1817 los indígenas de Chalinga deciden romper con esta tradición, ofuscando el nombramiento que habían hecho las autoridades del cacique Dionisio Pallacán, a través de una elección popular del indígena Vicente Paillante, el destino de estos habitantes cambiará.
Las autoridades de Chile representadas por la Cámara de Apelaciones, decidieron pasar por alto la elección popular de Paillante, ratificando a Dionisio Pallacán como cacique de Chalinga en noviembre de 1817.

Para Alfonso Maturana la revuelta de Chalinga fue un acontecimiento marcada por una dualidad. Primero porque los indígenas fueron instrumentalizados a participar de un conflicto político económico que emerge de intereses privados de comerciantes que querían monopolizar las transacciones de los productos locales. Por otro lado, es de considerar el enojo genuino del indígena que desde lo más profundo de su corazón expresó el dolor y el anhelo de justicia y respeto por los años de humillación en que fueron socavados tras la hegemonización de la colonialidad del saber y del poder, tras en enaltecimiento de los valores y cultura occidental en desmedro de la suya.
Por otro lado, el historiador Igor Goicovic (2000) tras una exhaustiva revisión de la documentación de la revuelta, concluye que se trató de un levantamiento indígena contra los tres pilares del sistema de dominación –fuera este colonial o republicano: la oligarquía, la iglesia y la propiedad.
Pese a que no exista una versión unificada de este conflicto, es un compromiso con la memoria y con la historia de nuestros antepasados traer al presente estos acontecimientos. Interactuar con las diversas memorias que existan nos puede permitir caminar hacia la elaboración de una conciencia histórica local, que supere la parcialidad, y releve al fin y al cabo, la necesidad de definirnos como parte de un territorio particularizado en su geografía, en sus voces y en sus historias.

Redacción reseña: Ivana Taucan.

Bibliografia:

Alfonso Maturana León. «Apuntes sobre: La historia de Salamanca». Edicones Ondemand, Chile, 2016.

Igor Goicovic Donoso. «Conflictividad social y violencia colectiva en Chile tradicional. El levantamiento indigena y popular de Chalinga (1818). Revista de Historia Social y de las Mentalidades N° 4, Invierno 2000, PP.51-86.

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