LORENZA PAYLLACAN

Entre 1718 y 1724, en épocas en que la hacienda de lo que hoy es Salamanca estaba en manos de Don Valeriano de Ahumada, vivió Lorenza Petronila Payllacan, madre de tres hijos Tomás, Pablo y Agustín.
Siendo aún éstos muy pequeños, pidió el encomendero De Ahumada, les fueran entregados para realizar labores en los campos de la hacienda. Lorenza se negó argumentando que esos niños son de ella y nada más. Los mandó a ocultarse en la loca geografía salamanquina y ella fue encarcelada por lagos años en Santiago a la espera que la Real Audiencia Española fallara sobre su libertad o su condena a petición del poderoso hacendado.
Su argumento fue único y demoledor, estos niños son mestizos, por tanto, no son alcanzados por las leyes de la Colonia en Chile, que solo corría para indios naturales de la región.
La historia de Lorenza Payllacan conmueve y nos hace un llamado a la reflexión sobre la condición humana de los indígenas durante el proceso de colonización de nuestro valle y sus pueblos originarios. Condición que se vio menoscabada por la subjetividad eurocéntrica del español colonizador que justificó la pretendida superioridad a través de discursos raciales y prácticas violentas de sometimiento. La sangre indígena de Lorenza aún corría libre, y esas prácticas y discursos no fueron suficientes para imponerse sobre el sentir y un pensar de la madre india que no concibe el desapego de sus hijos para fines monetarios. El compromiso con su convicción por negarse a soltar sus derechos y sus raíces paridas, fue más fuerte que el hostigamiento judicial y la privación de su libertad.
Al cabo de muchos años de cárcel e inseguridad sobre el destino de sus hijos, quiso la ley otorgarle la libertad, estableciendo uno de los más poderoso precedentes legales para lo que entonces se conocía como la Libertad de Vientre, los niños son de quienes los paren no de los dueños de las encomiendas. Estas figuras administrativas de la tierra desaparecerían finalmente con la eliminación de las mismas, por orden del Gobernador General Ambrosio O`Higgins en 1791.

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