VELORIO DEL ANGELITO

ORÍGENES Y DESARROLLO

La victoriosa disminución de la tasa de mortalidad infantil registrada en Chile en las últimas décadas, ha hecho casi desaparecer en nuestros campos la antigua tradición del Velorio del Angelito.

¿Es una tradición que está muriendo? ¿Se renueva?

Es una tradición que depende del hecho fortuito y doloroso de la muerte de los infantes. Y cómo eso ocurre muy poco en nuestro país, ya no se hace da la manera tan frecuente que hasta los años 70, en que la mortalidad infantil era altísima. Se realiza aún, pero a los angelitos ya no se le viste, por cuestiones de sanidad están siempre en un ataúd.

Son tradiciones muy antiguas, mestizas, que están descritas en la España de hace siglos y desde la colonia en América. Es una tradición en donde se conjugan la herencia española y la indígena. Existe o existió en España, pasó por México, Guatemala, y toda América del Sur.

¿Cuáles son los momentos de un Velorio de este tipo?

1º Vestir al niño como angelito.

2º Preparar el altar doméstico, una mesa de la casa se transforma en altar florido.

3º Llegada de los cantores comenzando la noche y salutación al angelito.

4º Canto y baile al angelito.

5º Cena y bebidas a todos los que llegaron a despedirlo.

6º Continuación del canto durante toda la noche.

7º Al alba es el despedimiento del angelito, que es el último canto de la noche, donde el cantor parece tomar la voz del angelito y se despedirle de todos.

8º Sacar al niño del hogar, rumbo al cementerio.

EL CANTO A LO DIVIDO EN LOS VELORIOS DEL ANGELITO

¿Por qué son los cantores a lo poeta quienes despiden al Angelito?

En esto existe una hipótesis: es la eficacia simbólica de lo poético en el canto y en el rito lo que permite reconfigurar un universo simbólico amenazado por el desorden que significa la muerte de un niñito en el seno de una familia y una comunidad. Es decir, se canta para reconfigurar un desorden que la pérdida de un inocente provoca, y esa reconfiguración simbólica se realiza mediante lo poético, por eso se canta.

¿Es un ambiente muy triste o hay algo de alegría?

Como en todos los velorios el ambiente es de tristeza, uno como cantor se va preparando desde que dan aviso del canto de Angelito. Los padres y en especial su madre son los que sufre más por su hijito.

Los antiguos siempre dicen, cuando uno canta tiene que hacer llorar a sus seres queridos para que no que queden con su pena adentro del corazón.

En las despedías de cada verso siempre salen palabras dedicadas al Angelito y es la instancia para que el poeta ensalce con su creatividad y belleza este momento íntimo.

Siempre los familiares agradecen este canto con una comida, este es el momento natural de compartir otras cosas con quienes nos acompañan, las anécdotas, las historias y las travesuras dan origen al complemento de estas horas dolientes, a la alegría, pues nunca han sido opuestas, más bien son el complemento que acompañan nuestra vida cotidiana. Y así se retoma el transitar de la noche entre verso y el compartir de la gente.

Al llegar la madrugada, es la instancia del “Despedimiento del Angelito”, el poeta en su verso y canto pasa a ser el Angelito en primera persona y se despide de sus cercanos y del mundo presente, a mí juicio es el momento más fuerte de este rito del canto a lo divino:

Adiós leche que mame’

Desde que yo fui inmortal

adiós vientre maternal

seno donde me crie.

Adiós católica fe

del hacedor Unitrino

adiós altar diamantino

digo con gozo y ternura

me voy pa’ la sepultura

adiós “mairina y pairino”.

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